Sueños a las 3am.

Se despertó con una sonrisa en la cara, de esas que ya tenía mucho rato de no disfrutar, abrió los ojos tratando de ubicarse en medio de la oscuridad, palpó sus sábanas. Cerró los ojos de nuevo y comprobó que estaba en su cama, en su dormitorio, en su casa.. pero aun tenía el sabor en su boca, aun sentía el calor en su piel y definitivamente, aun sentía las irreprimibles ganas de fundirse en su sueño...

**

Iba caminando por la universidad en medio de la convulsionada comunidad estudiantil sin entender porqué el alboroto de todos sus compañeros. Veía chicas corriendo hacia el auditorio, más personas corriendo al lado opuesto, mucho de ellos con cámaras fotográficas y de videos, pero aun no comprendía que algún evento fuese lo suficientemente importante como para que la multitud de personas revolotearan en los pasillos, corrieran hacia el auditorio y mucho menos como para ver a muchos catedráticos haciendo lo mismo.

Pensó en regresar al automóvil e irse, era demasiado alboroto para su gusto y demasiada incertidumbre como para quedarse y formar parte de la convulsión. Lo dudó por un minuto, buscó a algún conocido entre las caras de todos los que caminaban hacia diferentes  direcciones, trató de escuchar las conversaciones de todos los que pasaban con tal de tomar de ellas datos que le permitieran tomar una idea de qué pasaba, pero no logró formarse una idea concreta: "¡corre! Dicen que ya casi llega" "¡Ya viene!" "¿Traes la cámara?" "Dicen que vendrá a la conferencia" ... 

Iba vestida con una cómoda blusa celeste a botones, un pantalón negro y zapatillas a juego. Cargaba unos cuantos libros y se tambaleaba de vez en cuando por el peso de los mismos. Había sido un día normal, nada interesante había pasado, y terminaría como un día normal, nada interesante pasaría hacia el transcurso de la noche. Se detuvo repentinamente y dio media vuelta, era demasiado, tenía que irse. No parecía que se recibirían clases ese día, no sabía qué pasaba pero sabía que no sería un día normal al interior de la universidad.

Escuchó su nombre a lo lejos, pero no buscó la voz: "Demasiadas personas con el mismo nombre", pensó. Siguió su camino, pero escucho nuevamente su nombre, con más insistencia y mucho más cerca, no pudo evitar la curiosidad y al buscar la voz, se encontró con la mirada de su amiga. Retrocedió unos cuantos pasos y ambas intercambiaron saludos. "Al fin, alguien que me explique qué pasa".

No tuvo la oportunidad que esperaba, en cuanto su amiga terminó el saludo, la tomó del brazo y mientras balbuceaba alguna explicación trotaban a tropezones hacia el auditorio. "Esto es demasiado". Los libros pesaban, sus zapatos no la ayudaban mucho a mantener el equilibrio y su desesperación aumentaba al ver que su amiga no respondía sus preguntas y más personas corrían a su lado hacia la misma dirección. Trató de soltarse de la mano que la sujetaba con tal de parar esa locura, pero su amiga se detuvo sin previo aviso, los libros cayeron al piso y  mientras sus rodillas chocaban contra el piso y sus manos buscaban desesperadamente evitar el eminente contacto con el suelo, escuchó su nombre y sintió el dolor que corría por sus manos y rodillas. "¡Qué horror!" No lograba pensar nada más, sintió ese temible calor en su interior producido por la vergüenza, no se atrevía a mirar a su alrededor pero escuchó algunas risas, a su amiga preguntando qué pasaba y otra voz que parecía conversar con ellas. Una risa nerviosa cruzó su cara, la vergüenza y el nerviosismo hicieron que su risa produjese algún sonido, el cual ella trataba que sonara como una risa casual, casi como si ella disfrutara el haberse caído. "Si se rien de mi por torpe, primero he de reír yo"

Una mano la tomó del brazo, pero el contacto inmediatamente la paralizó. No era su amiga, mucho menos una mujer, a menos que fuese mucho más alta que ella, trató de girar su cabeza hacia la mano que le ayudaba a ponerse de pie y no había duda, era un hombre. La vergüenza se apoderó de ella nuevamente y dejó de reíse, ya no podía hacerlo, esa era una situación totalmente embarazosa.

Cuando al fin pudo ponerse en pie, la misteriosa mano soltó su brazo, ella sacudió sus rodillas y trató de buscar sus libros a manera de ignorar la situación. Y escuchó a su amiga reírse con ella, decir gracias o algo más al misterioso sujeto (al cual no se atrevía a ver aún) y sin más preambulo su amiga le dijo al oído "¿has visto quién es?". Y sin más, no pudo obviarlo más, tenía que agradecer que la ayudase a ponerse en pie y por recoger algunos libros y el contenido de su bolsa ya que con todo el alboroto también eso había caído al piso.

Mientras su amiga le ayudaba a sacudirse e intercambiaba palabras con el sujeto, él le devolvió su bolsa tomándola por las asas, tenía que decir algo, pero en el preciso momento en que ella trataba de tomar la bolsa de su mano, levantó la vista y vió sus (¡Oh!) hermosos ojos azules. Su bolsa cayó nuevamente al piso, miró a su alrededor y vió como muchas personas la veían con curiosidad y hablaban de ella. Su amiga trató de que ella saliera de su sorpresa "¡Por favor! Mira quien es" y se reía nerviosamente. Ella trató de reaccionar ante la nueva caída de su bolsa e intentó agacharse a recogerla, pero él había tomado la delantera y en el momento en que ella doblaba sus adoloridas rodillas para coger su bolsa, él se levantaba para entregársela. Y no pudo evitar ver sus enormes ojos azules, sumergirse en ellos, enormes y profundos como el océano.

Se aseguró de tomar su bolsa, y mientras trataba que su lengua y cerebro pudiesen coordinarse, él le brindó una sonrisa mientras decía con tono divertido:" Espero no vuelva a caerse". Sintió ese calor que tanto conocía debido a la vergüenza, sintió que su amiga la pellizcaba en la espalda para espabilarla y tratando de ahogar el dolor, logró decir: "Gracias". Sus ojos la tenían hechizada y luchaba en su interior para reaccionar y parecer una mujer normal, no una torpe que caía en medio del parqueo, en medio de decenas de personas y una tonta que poseía cero control de su propio cuerpo al dejar las cosas caer.

Su amiga decía cosas, frases que no podía entender, parecía que ellos dos hablaran un idioma del cual nunca había escuchado y ambos reían de una broma o algo, "¡Oh no! Ríen de mí ¡Reacciona!" Parpadeó para poder despegar su vista de sus ojos, su sonrisa..sus labios que se movían sensualmente hacia ella. "¡Por Dios! Está hablando conmigo". Abrió su boca para responder, pero no salió ningún sonido "¿Qué dijo?" Fijó su vista en los ojos de su amiga, la cual giraba sus ojos exasperada, reprendiéndola para que reaccionara, sus ojos volvieron a sus ojos azules. "Perdón... err ¿Qué decías?" ¡"Muy bien! Ahora comprobará que soy una idiota". Él y su amiga rieron "¡Oh! Sus labios..." "Preguntaba si estabas bien" Y le sonreía afablemente, cortó su respiración "sí" respondió tímidamente, "gracias...err.. por todo. Por recogerme y todo eso". 

Y ahí, mientras él sonreía y movía sus labios en algo queparecía "no hay problema", ella entendió porque muchas chicas la señalaban a lo lejos, cuchicheaban entre ellas y su amiga le gritaba con sus ojos "¡por favor, reacciona!" Era por mucho, un hombre de carne y hueso, ahí, frente a ella, no en series televisivas, no en películas, sino un hombre materializado frente a ella con los ojos azules, sonrisa de revista y un tono de voz seductor que la hacía ruborizarse, el hombre más atractivo que había visto en sus veintidós años de vida y que aún más, le había tocado. Sintió su boca seca y trató de hacer reaccionar a sus piernas que parecían de goma "¡Corre! Corre antes que cometamos una estupidez. Otra estupidez" se gritaba a sí misma, pero no podía hacer nada más que respirar y tratar de componerse.

"En serio, muchas gracias por recogerme. No sé qué pasó. Maggie ¿porqué te detuviste así?" dijo, tratando de mostrar que tenía cerebro más allá de sus balbuceos anteriores. Sintió una punzada de enojo hacia su amiga, pues al final todo era su culpa. Su visita al suelo había sido patrocinada por Maggie, que el sujeto de hermosos ojos y seductora sonrisa la viese en tal estado catastrófico, era su culpa. Que todos la vieran como si fuese un extraterrestre recién caído del cielo, era culpa de Maggie. Y mientras su amiga trataba de dar una explicación sin importancia, él sonreía, con una mano tocaba su cabello, que parecía deslizarse entre sus dedos. "... y entonces tropezaste conmigo" decía Maggie. "Otra vez, no escuché nada".

"Me llamo Maggie, ella se llama Gabby" dijo su amiga sin perder el tiempo, se presentó con prisa, sacudieron sus manos y él giró hacia ella, instintivamente levantó su mano y sintió su piel contra la suya, haciendo que su cuerpo temblara inmediatamente, se ruborizó, le sonrió tímidamente, "Tengo que correr, es demasiado". Y mientras sacudían sus manos por lo que pareció una eternidad, escuchó nuevamente su voz, como una melodía que acariciaba la fibra más sensible de su ser, "Soy Alan, vine por la conferencia ¿Ustedes iban hacia allá?" "Sí" respondió su amiga. "¡Rayos! Maggie te detesto", se decía mientras él soltaba su mano para girarse a Maggie. Cruzaron otras palabras, pero el dolor que le escocía en las rodillas la desconcentró de la conversación. "Mis pantalones favoritos, rotos... ¿qué es eso? ¿sangre?... ¡Genial!" .

"¿Estás bien?" dijo Alan, al ver que ella se miraba las piernas ensimismada. "Sí, parece que he roto mis pantalones...y que me he raspado las rodillas" "Gabby, vamos a la clínica. Que te laven o algo" dijo Maggie. "Maggie, esto es tu culpa. Aunque...gracias a tí Alan está charlando con nosotras...o contigo...¡Soy una tonta!" "No Maggie, no es nada. Casi no duele", "Gabby" "¡Dijo mi nombre!" "Creo que deberías hacer lo que te ella te dice, podría ser más grave", dijo Alan. "No es nada, no hay porqué preocuparse. Quizás ...será mejor que me vaya a casa" dijo tímidamente. "Claro que quiero irme, me duele demasiado. Tengo que correr... ¡qué vergüenza! ¡Maggie!...todo es su culpa... ¡Auch!".

"¿Estás segura, Gabby? ¿Quieres irte?" "¡Maggie! No hagas esos ojos...¡Por supuesto que quiero irme! Alan ojos lindos es demasiado para mí... suficiente es la vergüenza...", "Sí, Maggie, Alan... lo mejor es que me vaya a casa. Gracias por levantarme y eso... ¡qué pena!" y una sonrisa nerviosa se dibuja, pero justo en el momento que dispone a mover sus piernas y caminar hacia su auto, el dolor se apodera de su rodilla izquierda y se tambalea un poco. Justo en el momento en que piensa que caía nuevamente, Alan y Maggie la toman del brazo, "¡No puede ser!"

"Creo que mejor te acompaño al auto, Gabby. Dame los libros, apóyate en mí... sí eso, no.. Gabby, dame los libros" decía Maggie. "Gracias Alan, un placer, cuidate mucho" se depedía Maggie. "Maggie, corramos... ¡no puedo más con la pena! ¡Vamos!". Alan no pudo evitar reírse juguetonamente, "Alan, no puedes hacer eso... me descontrola... ¿qué me pasa? ¿porqué conocer a alguien como él...en una situación como esta?". "Maggie, Gabby...déjenme ayudarles... Gabby...", y mientras pornunciaba su nombre, y ella se derretía interiormente como un cubo de hielo bajo el sol de verano, Alan rodeaba su contura con uno de sus brazos y con su otro brazo hacia que ella rodeara su cintura para apoyarse. Maggie sonrío pícaramente y le guiñó un ojo. Ella no pudo hacer nada más que suspirar, Alan olía una colonia discreta, varonil... una colonia que la hizo ruborizarse, olía a madera y tonos cítricos...y su calor corporal... y sus músculos fuertes...sus brazos..su abdomen, "¡Oh, por Dios! ..." Sintió un choque de electricidad al momento de tocar su cuerpo, Alan giró su cabeza hacia ella, le brindó una sonrisa y dijo cosas que ella no pudo escuchar, solamente asentía para no parecer más tonta de lo que se imaginaba ya había demostrado. Algo estaba pasando, nadie había hecho que ella sintiese... eso... todas esas emociones, todas esas sensaciones. Esa electricidad que sentía por toda su espalda, escalofríos corriendo desde su cuello hasta la punta de los pies.

Mientras caminaban hacia el parqueo, ella cerraba los ojos como medida para esconder un poco el dolor. Alan iba conversando con Maggie, él venía a la conferencia como invitado especial, pero luego que su intervención hubo terminado, había buscado la forma de salirse. Lo hizo en el cambio de panel de conferencistas y en ese momento vio que alguien caía al piso y unos cuantos libros salían desperdigados por el piso, al decir lo último, Maggie y Alan reían y dirigían su mirada a ella, se ruborizó, logró dibujar una sonrisa y al fijarse en los ojos de Alan, él la tomó con más fuerza atrayéndola hacia sí y a manera de broma comentó "Gabby.. ¡ánimos! Todos nos hemos caído alguna vez" "Yo demasiadas veces..."  "Sí.. yo sé.. pero no puedo evitar sentir vergüenza" "Que alguien me mate...¡ahora!... ¿porqué me toma de esa manera? ¿qué...es... eso?" 

Llegaron al auto, pensó en que habría sido buena idea haber pasado al car wash a lavar el auto, pues dejaba algo que desear acerca de la higiene. Ella soltó a Alan, casi extraño su contacto y revolvió en su bolso para encontrar sus llaves, Alan no soltó su cintura y contrario a ello, mientras ella trataba de guardar el equilibrio, pues no podía apoyar su pierna izquierda y Maggie que apoyaba los libros en el auto, Alan tomó su cintura en ambos lados, y giro su cuerpo hacia ella, sintiendo su colonia nuevamente, envolviéndola  en ella ,tembló inmediatamente ante sus manos  alrededor de ella y su torso en pleno contacto con su espalda. Buscó rápidamente los ojos de Maggie, quien ya la esperaba con sus ojos abiertos como platos y una sonrisa pícara. Encontró sus llaves, trató de ponerla en la cerradura, pero sus manos temblaban, "Gabriela, por favor..contrólate...es solo un giro a la derecha... es sólo un hombre ...atractivo, ojos azules...sonrisa de muerte...¡Oh no! ¡Y esta junto a mi... en mi!... Gabriela, solo abre la puerta del carro y esto se acaba...respira..."

Abrió la puerta del auto y Alan se permitió soltarla, ella sintió como el cuerpo extrañaba el calor de ese atractivo sujeto, se apoyó de la puerta y Maggie metió los libros en el carro. Ella miró hacia Alan, y se sorprendió al verlo con la vista fija en ella. Giró en redondo hacia Maggie quien ordenaba las cosas para ella y cruzaron miradas, de esas miradas que solo las amigas entienden, como un dialecto estratégico. No podían hablar sin que él las escuchara.

"Gracias Alan, no tengo ni idea de cómo agradecerte...todo..." riendo nerviosamente, ahí bajo el anocher, Alan sonreía apasiblemente para ella, una sonrisa provocadora... dejando entrever uno de sus colmillos que terminaban en punta, lo cual hacía su sonrisa más atractiva. Maggie se unió a los agradecimientos y giró hacia ella para despedirse, sin idea de cómo proceder ¿Alan se iría caminando con ella o quizás su auto estaba cerca y por eso había insistido en acompañarlas porque le quedaba de paso? 

Alan asintió al ver que Maggie decía buenas noches y se despedía con un beso de su amiga, se miraron a los ojos y ella hizo esa mirada, entendió lo que Maggie decía "tienes que llamarme y contarme si pasa algo más". Y en ese instante comprendió que eso no había terminado, si Maggie había hecho la mirada, entonces había visto algo que ella no había notado aún, "¿qué está pasando?".  Buscó con la vista a Alan y ahí estaba él, jugando con las llaves de su auto "entonces su auto está cerca...muy bien...algo menos sobre lo que pensar". Maggie cruzó algunas palabras de despedida con Alan, pero éste no quitaba la vista de ella, "¿qué está pasando?", se repitió. Maggie dio media vuelta en dirección contraria y Alan caminó acercándose al auto, ella se sintió indefensa, Alan atravesándola sus penetrantes ojos azules, paralizándola como una presa indefensa, "¿qué está pasando", buscó a Maggie y vio que ella le hacía la mirada de nuevo y caminaba con prisa hacia su destino.

Ella volvió su vista a Alan, quien estaba sonriéndole a uno o dos pasos de ella, "demasiado cerca de mí...pero de qué me asombro..si él se ha apoyado contra mí...". Trato de controlar su respiración, estaba nerviosa. Alan guardaba silencio, ella bajó su vista hacia sus manos, "De nuevo, muchas gracias. Disculpa la molestia...err...en serio... no sé ni qué decirte...la verdad es que ya debería estar acostumbrada a eso, son situaciones que suelen pasarme...y aun así no tengo una técnica para caer y evitar el dolor" sonrió tímidamente y levantó la vista hacia él, Alan permaneció en silencio, ladeó su cabeza a un lado, sonrió y dijo "No hay problema. No deberías avergonzarte por caer...a todos nos pasa". Se adelantó un paso más, ella pudo sentir el aroma a madera, los poros de su piel reaccionaron ante ello, "Yo sé, pero no es grato pasar por esas situaciones...err... gracias... ¿tu carro está cerca?", giro su cabeza a la derecha y vio a tres chicas viéndolos como si se tratará de una obra de teatro, frunció el ceño y giró su cabeza hacia Alan y al verlo comprendió porqué los miraban de esa manera, él era extremadamente atractivo. Un hombre de carne y hueso, quizás un metro y setenta, delgado, pero a simple vista podía apreciarse que se ejercitaba, cabello oscuro y un poco ondulado en las partes bajas, sus hermosos ojos azules, una barbilla que parecía tallada como a una escultura, vello facial de unos pocos días. Sin embargo, no era su físico per se que hacía a las mujeres apreciar su existencia, sino algo más. Algo que no era palpable, pero que era capaz de envolver como una burbuja.

"Sí, el auto está cerca.", "Err...bien... pues, gracias de nuevo. Creo que ya me voy, no creo soportar más...la rodilla... Gracias... Alan..." y tendió su mano para despedirse así como se habían presentado. Extendió su mano, y ahí estaba de nuevo, ese choque eléctrico, ese cosquilleo en la parte baja del abdomen... eso que no sabía describir. Alan tomó la mano entre las suyas y la acercó a sus labios. Ella no supo qué hacer, sintió la sangre hervir dentro de piel, recordó muchas de las veces que los hombres en su pasado había tomado su mano por primera vez, pero no encontraba cómo comparar la electricidad que le producía su mano cerca de su boca. "Mencionaste que no tenías idea de cómo agradecerme ¿cierto?" "Ok.. ¿alguien puede explicarme qué pasa?" "Errr sí... no tengo idea..."  balbucéo,"Pues creo que tengo una idea", dijo Alan sin soltar su mano, se adelantó un paso más y entonces no quedaba espacio entre ambos. "¡pero qué demonios! No, no, no... está demasiado cerca, no puedo moverme... ¡Maggie te detesto!... ¡qué delicioso huele!... Alan.. ¿Alan quién? ¿Quién eres?... Me derrito...", "Errr.. ¿sí? ¿tienes una.. ehh... idea?... ¿cuál?", "Pues si me lo permites, podríamos ir a cenar".

"¿QUÉ?... ¿cenar? pero...¿cómo?", y mientras ella asimilaba la idea, Alan no soltaba su mano y la miraba fijamente a los ojos. "¿Qué dices? ¿Cenas conmigo?", "Mmm.. ¿cenar? ¿ahora?" y sus ojos mostraban el terror de la idea, sus pantalones destrozados, dolor, no parecía buena idea. "Si no supiera que te duele caminar, te incitaría a una cena ahora... ¿qué te parece mañana?" "¿Mañana?", y su voz parecía más un susurro, su voz estaba seca, Alan no soltaba su mano y estaba cerca, demasiado cerca, trató de no perder la compostura "¿Mañana, a cenar? ¿porqué?", sonrío. "Gabby, es solo una cena" le sonrío Alan, "¿me das tu número? Te llamaría para confirmar el lugar ¿te parece?" "¿Una cena?" "Sí".

Una vez intercambiados los números telefónicos, ella giró su cabeza hacia la derech,a y las tres chicas que estuvieron ahí hace unos minutos, eran ahora 5 chicas, con los ojos abiertos como platos. "Sí...alguien como yo y alguien como él..." "Gracias Gabby. Te llamo para confirmar por la tarde" "Sí, por la tarde. Si se puede después de las 2pm...a esa hora estaré libre..." "Muy bien, te llamo por la tarde". Y sin más, caminó hacia ella, con una mano tomó su barbilla y sin darle tiempo para reaccionar, sin apartar la vista de sus ojos, se acercó lo suficiente como para que las narices de ambos se rozaran y los labios de ambos quedaran a la distancia precisa para no ser considerado aún como un beso. "Buenas noches", dijo Alan.

Sin tomarse un segundo más, giró en redondo y se alejó sin mirar atrás. "¿Qué acab de pasar?" Con el cuerpo temblando debido a los nervios, con la sangre galopando por sus venas y la boca seca, se subió al carro y se dirigió a su casa sintiendo dolor en la rodilla izquierda y una sensación que no sabía describir recorriéndole la piel.

**

Se despertó con una sonrisa en la cara, de esas que ya tenía mucho rato de no disfrutar, pero aun tenía el sabor en su boca, aun sentía el calor en su piel y definitivamente, aun sentía las irreprimibles ganas de fundirse en su sueño.. Alan tomándola de la cintura, Alan y su aroma a madera, Alan y su sonrisa sensual... 

Alan y la cena que compartirían esa noche...


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