Tráfico.
Mientras se encontraba esperando a que el tráfico de la hora pico disminuyera, repentinamente recordó que su fecha de natalicio era en poco menos de 24 horas, exactamente 23:15 horas.
Y todo se detuvo, no importaba la chica que vendía rosas en la intersección del semáforo, ni tampoco que el calor la sofocaba aun cuando llevaba las ventanas abajo para dejar entrar la inexistente brisa, y tampoco importaban los pájaros que volaban hacia sus nidos ya que los últimos rayos del sol se apagaban. Nada de eso importaba, en ese momento un espina se incrustó en su alma al recordar que un año atrás, aquel hombre que le había hecho creer en un mundo menos gris, aún cuando no celebraba los cumpleaños de nadie (ni siquiera el suyo), había estado a su lado... Y que forma más peculiar de pasar el día...
Pasar alrededor de 3 o 4 horas fundiéndose en la celebración de un día inexistente.
El semáforo cambió de rojo a verde, recuperó la conciencia y se unió a la marcha de todos los vehículos que esperaban su turno, unos más impacientes que otros.
Mientras seguía el camino en dirección a su destino, recordó vívidamente la frase que le había escrito hace un año, prometiéndole que haría de todos sus días una celebración, que todos los días serían únicos y que él se encargaría de ello. "Irónico", pensó, había borrado todos esos buenos días que compartieron con el nefasto mes que se empecinó en rechazarla y borrarla de su vida. "Nefasto", pensó. Se detuvo ante un nuevo semáforo, giró su vista a la izquierda y recordó lo bien que su piel se adecuaba a la suya, las tardes en que se refugiaba en él cuando nada tenía sentido y las muchas veces que él le había repetido hasta el cansancio que ya no quería formar parte de vida. "Estúpido", pensó.
Siguió el camino al percatarse que el auto frente a ella se adelantaba, giró a la derecha. Una canción salía de los parlantes de su vehículo, esa melodía la sacó de su trance, la melodía le hizo pensar que esta canción le hacía sentir el calor en su interior de una manera que tenía mucho tiempo de no albergar. Ese calor que infunde la esperanza de una idea preconcebida y olvidada.
Sabía que tardaría mucho tiempo en olvidar, pero que quizás más pronto de lo que esperaba, esa canción la haría suspirar por alguien más...
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