Tenía tanto...

Tenía tanto de no escribir, tanto tiempo de no expresarme,
tanto tiempo de no plasmar lo que pienso. 
Tanto tiempo que debería asustarme.
Tanto tiempo, y tanto vacío. Tanto que ahora decidí que debía volver.
Tanto tiempo y sentimiento que he buscado cómo hacerlo.


***

Tenía mucho de no pensar. No pensé en cómo me sentía o en cómo debía terminar el año. No me he detenido a pensar, pensar en lo que quiero y en lo que no. Creo que no he tenido el valor. No he tenido el valor de retroceder el tiempo en mi mente y reconocer lo malo (y lo bueno) que hice o que no hice.

Tenía tanto de sentir. Tenía tanto de tiempo de no temer. Tenía tanto tiempo de sentir por sentir, de temer sin tener por qué, tanto así que esto me he sorprendido escribiendo este enredado pensamiento que me han obligado a saborear. 

Tenía tiempo de no saborear los placeres de la intimidad que solamente yo y las letras pueden brindarme. Delicia es reconocer que he podido comprender mi pensar y plasmarlo en muchas letras enredadas y sin sentido que simplemente gritan libertad. Libertad de ser, pensar, sentir, temer. 

Tenía tanto de no confesarme. Tenía tanto de sentir que la inspiración se desborda por mis dedos, que ellos solo quieren escribir, se mueven solos y con voluntad propia, se agitan acelerados y confunden las letras, confunden mis palabras y se desatan locos por que la emoción es grande, porque tenía tanto de tiempo de no escribir.

Tenía tanto tiempo de no saber ser yo. Tenía tanto miedo de ser yo.

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