Sobre las "solicitudes de amistad"...
Ahora que conducía de la universidad hacia mi casa, recordé cómo la había pasado el día de hoy. Recordé levantarme antes de las 5:00 am, recordé que había extraviado mi ID para ingresar al edificio en el que trabajo y que lo busqué desesperadamente mientras ojeaba el reloj impacientemente debido al retraso que eso implicaba, recordé conducir hacia el trabajo, recordé tomar más café de lo normal para evitar la somnolencia ocasionada por mi desvelo de la noche anterior... y de pronto recordé junto a quienes había reído el día de hoy.
No ha sido mi mejor semana, de hecho, ha resultado muy cargada de emociones contradictorias: entre reportes e informes que entregar en la universidad, la renuncia al trabajo al cual amaba y el inicio de mi nuevo trabajo, la renuncia a una historia para compartir entre dos, los reclamos retrasados de mi ex pareja, la falta de dinero debido a la crisis, etc. Entre todo eso, ahora sonreí mientras recordaba gracias a aquellos que me habían hecho sonreír y reír, a pesar de esa telaraña de situaciones.
Todos los seres humanos tenemos nuestros baches emocionales, esos momentos en los que nos compadecemos de nosotros mismos pensando en todo lo anormal que nos sucede, esos momentos en los cuales no vemos la luz al final del túnel, esos momentos en los cuales nos gustaría ver los créditos finales de la película de terror, esos momentos en que simplemente el sol no calienta nuestra alma.
Nadie está exento de padecer de esta enfermedad llamada acumulación de problemas, nadie, sin embargo, muchos no permiten la inmunización, muchos no se permiten pensar que se trata de un momento pasajero y que a la vuelta de la esquina nos espera la Sra. Solucón Milagrosa. Simplemente se instalan en su zona de comfort, se conforman con la situación, se compadecen de sí y esperan que los demás lo hagan de igual manera.
Me remito a mi situación actual, no es fácil, tengo miles de cosas que pensar y otras miles que realizar. Trato de no caer en pensamientos negativos, ni en la zona de compadecimiento personal, trato de vivir un día a la vez, de que las 24 horas del día me permitan hacer todo lo que tengo que hacer, trato de disfrutar. ¿No deberíamos todos actuar positivamente?
En mi nuevo trabajo, como a todos los lugares nuevos a los que llegamos, tuve que socializarme (si bien tengo problemas con la timidez, no implica que mi propósito en la vida sea unirme a los ermitaños). Nunca ha sido una de mis habilidades el desenvolverme en grupos de personas a las cuales no conozco, pero es una debilidad que poco a poco voy construyendo como fortaleza; a una semana de iniciar esta nueva aventura, he conocido a nuevas personas y me he permitido la oportunidad de entregar "solicitudes de amistad" a esas personas y la oportunidad de recibir "solicitudes de amistad" de su parte.
Sí, solicitudes de amigos. ¿Qué son? Tan simples como su escritura misma, son esas oportunidades que regalamos a las personas a las cuales nos permitimos conocer y a quienes les permitimos conocernos. Así de sencillo, en el momento en que entablamos una conversación y cruzamos sonrisas con desconocidos, estamos ofreciendo solicitudes de amistad, sea que las entreguemos voluntariamente por que llevamos intereses ultreriores o sea que las entreguemos involuntariamente, no sabemos si a ese desconocido con el cual cruzamos palabras en el elevador representa un actor importante en algún escenario de nuestras vidas.
Muchas veces nos cerramos muchas puertas al negarnos la oportunidad al no permitirmos repartir esas solicitudes de amistad, y sobre todo, cuando negamos a otros la oportunidad que ellos se han permitido al rechazar sus solicitudes ¿Qué tiene de malo expandir nuestros horizontes? ¿Conocer nuevas visiones de la realidad? ¿Conocer mundos paralelos? ¿En qué nos perjudica no cerrarnos las puertas? Con esto no me refiero a que necesariamente a todos los que nos encontramos en el camino hemos de repartirles solicitudes, no, me refiero a que muchas veces, tontamente, vamos por la vida gritando que no conocemos a nadie, que nuestro círculo social es reducido, que por qué seguimos solteras/os, etc. ¿Por qué? Por qué no entregamos ni recibimos solictudes. ¿Tanto nos cuesta sonreír y devolver una sonrisa?
***
Retomando, esta semana no ha sido tan fácil, por momentos me he permitido agachar la mirada y pensar en lo malo que está pasandome, pero pronto levanto la mirada, la dirijo a mi alrededor y pienso: "esto es pasajero, no es nada que no pueda resolver, gracias por lo que tengo y poseo". Lo que menos necesito es auto compadecerme. Ahora que conducía, pensé: "gracias a los amigos que he cultivado, esta semana no ha sido mala. Gracias a ellos he sonreído y reído". Gracias a las personas que conozco, que no necesariamente saben la situación en la cual me encuentro ataviada, he reído, he divagado mi atención de las veinte mil cosas que debo resolver y he disfrutado del día.
Al final de cada tarde, cuando llego a la universidad del trabajo y los veo reunidos, en la algarabía que nos caracteriza como grupo, olvido lo demás: olvido mi cansancio físico, olvido el pago de las cuentas, olvido el estrés laboral, olvido mis problemas del corazón, y solo me permito reir, disfrutar y seguirles la corriente, por que así como yo cargo mis trapos sucios, sé que mis amigos cargan con los suyos, así como yo necesito que alguien me saque de mi cabeza confundida y atolondrada, los demás probablemente lo necesiten tanto o más que yo.
¿Por qué no permitirnos la oportunidad de expander nuestras posibilidad, de salvarnos el día y de salvarle el día a aquellos, que después de entregar la solicitud de amistad hemos aprendido a conocer?
lunes, noviembre 08, 2010
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Etiquetas:
amistad,
personal,
sentimiento
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