9 meses...
Se encontraba ante una situación un poco incómoda. Le había rogado hasta el cansancio, le había llorado, le había gritado, le había insultado y poco faltó para que ella doblara sus rodillas y le rogara como si él realmente valiese la pena después de cómo él había destruido su corazón.
Ella solo quería un beso, un beso correspondido. Sentir si, realmente, él se había convertido en el monstruo que la había dañado tanto, o si al menos quedaba algo del chico dulce del cual se había enamorado. Le rogó que no la despreciara, y a diferencia del primer incidente una semana antes, él la besó. Un beso de esos que se te calan en los huesos, los que te hacen sentir que esa persona de verdad te ama. Un beso aquí, otro allá. Y sin saber porqué, la pasión entre ambos iba en aumento. Ella sabía perfectamente que no quería que eso pasara de nuevo, él ya había jugado con ella una semana antes, la había hecho sentir como un cuerpo de alquiler, la chica con la que se podía acostar porque él sabía que ella aun seguía enamorada de él.
Sin embargo, sus besos la enredaron en lo ya confusa que estaba: en esa línea de la que tanto se habla entre el sentimiento de amor y el odio. Se dejó llevar. Y al final de todo pasó lo que ella menos esperaba, él se acurrucó con ella, sin pedírselo, como casi siempre que ella le rogaba. Él la rodeó con sus brazos y se sumió con ella en un punto en el que ya no sabían que estaba pasando. Lamentablemente, podría haber consecuencias de ese acto.
Ella se levantó de la cama, y corrió a la ducha. A llorar por lo dolido de su corazón, y saber que él nuevamente había jugado con ella. Al regresar él le permitió acurrucarse en él todavía, pero ella ya estaba destruida, sabía qué pasaría a continuación, sabía que todo empeoraría. Y así fue.
En su fuero interior, ella se aseguró de silenciar su sentimiento irracional, trató de dormirse y no pensar en ello, pero era imposible. Nuevamente, él la había abandonado. Su corazón sentía rabia, dolor, confusión, y sobre todo, se sentía engañada. Él siempre tan prometedor, y ella tan incrédula...
Se despertó en la mañana, cada día esperando que algo cambiase, que Dios escuchara sus oraciones, que la suerte le fuese diferente. Se había convertido en un robot, seguía su rutina diaria. Sonreía cómo si su vida siguiese perfecta, y como si nada se hubiese resquebrajado. Llegó al punto de no llorar, simplemente porque sus lágrimas se habían agotado. Y noche tras noche, día tras días, pedía sin cesar que algo cambiase.
Tuvo el valor suficiente de tratar de seguir por su lado. Tres semanas después de aquel incidente, ella seguía tocando su vientre, se despertaba cada mañana pensando cómo cambiaría su vida. Siempre había querido ser madre, pero no en esas circunstancias. En un momento pensaba, y rogaba, que los análisis tuvieran un resultado negativo. Otros momento, casi siempre en las mañanas cuando se duchaba, tocaba su vientre y deseaba fervientemente que una vida se desarrollara en su interior, estaba en medio de la multitud y notaba cómo algo seguía creciendo en su interior... y no sabía si reír o llorar.
Él aún no había huido, eso no podía negarlo, pero ella estaba resuelta a no contar con él en caso su deseo resultara positivo. Él no formaría parte de su vida, aunque lo amase tanto, aunque él cambiara de opinión, ella se encargaría que él nunca pudiese acercarse a ella.
Un día antes de la prueba y el resultado, supo de antemano cuál sería la respuesta. Basta decir, que ella trató de borrar todo contacto con él, se obligó a llorar por última vez, le dejo claro que iba no a perdonarlo y trato de nunca volver sobre sí... una nueva aventura de nueve meses venía en camino...y no compartiría su felicidad con él...
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2 comentarios:
Se vuelve confuso el reflejo de las personas cuando media la ilusión del cariño, “su princesita se transformó en sapito” o “que hace que abandone a su mujer por fea un ciego”, creo que el punto de inflexión es el desprecio, mucho más que el abandono, desde allí todo se vuelve penumbras. Por otro lado siempre admiré el heroísmo de las mujeres, ese que brota cuando a pesar de todo se aferran a la vida, mantener esa llamita intacta, será precioso entonces lo que vendrá.
Saludos!!!!!!!!!!!!!
Gracias por tu comentario, concuerdo mucho contigo... Infinitas gracias por tomarte el tiempo de leer...
Saludos!
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