Di mi nombre...

"Di mi nombre y los todos los colores se iluminarán". 

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Navegaba por el ciber espacio y busqué alguna de mis canciones favoritas, una de mis intérpretes favoritas, y así una cosa llevo a la otra. Y encontré una canción reveladora. En sí, no posee una situación específica: no es precisamente una historia de amor o una canción dedicada a algo en específico. Sin embargo, está llena de sentido, y sobre todo, el sentido que prefieras connotarle.

La canción en sí, ha hecho que algo dentro de mí se mueva, se sacuda, se resquebraje y luego destruya. Supongo que en ese espacio que ahora está vacío, próximamente exista una nueva y mejorada construcción.

Esta canción me hizo pensar acerca de todos aquellos hombres y aquellas mujeres que te dejan salir de sus vidas (aún no sé porqué, pero eso me hizo pensar), y en ese momento en que piensas que en algún punto, dedicarán un momento de sus vidas para comprender qué significabas en sus vidas o cuántas veces te traicionaron, o cuántas veces tú los dañaste...y ahí, cuando menos se lo esperan, la culpabilidad ataca implacable y les hace reconocer que te dañaron. Y te dañaron de la peor manera.

No existen recetas para recuperarse de ese golpe, ni mucho menos para eliminar o digerir ese sentimiento de rabia, decepción, etc. No existen. Cada uno de nosotros vive esta situación a su manera, unos la manejan de mejor manera que otros, pero al final ésta debería limitarse en dos sentidos: que no dañe a terceras personas y que te haga sentir libre.

Quizás muchos de nosotros desperdiciamos nuestro tiempo pensando en las mil y una maneras cómo cobrarse la mala jugada que no hicieron, es un sentimiento inevitable. No soy quién para decir si eso está bueno o malo, pero lo más común es que nos haga sentir peor, o al menos eso me sucede. 

Esta canción que empezó todo este enredo en mi mente se basa en la frase: "Di mi nombre y todos los colores se iluminarán", podría interpretarse como demasiado egocéntrica y fanfarrona, pero la verdad es que me mueve a pensar que en este momento, cada vez que esa persona piense en mi nombre pasarán miles de imágenes por su cabeza: muchas imágenes felices, muchas otras de los peores momentos y otras tantas de cómo me ha dañado. Y estas imágenes no serán como ver una película en la televisión. Estarán cargadas de sentimientos de culpa, resignación, rabia, enojo... etc., y es que estos sentimientos son los que harán que esas imágenes se vuelvan un recuerdo calcinante hasta que sean asimilados y digeridos, y eventualmente, su propia persona se redima ante sí.

Y ello no lo expreso como si yo no lo hubiera vivido, yo también he dañado a otras personas, en otras situaciones y en otras circunstancias, y éstas han pensado: Di mi nombre y recuerda...

Y a esa persona que me ha dañado, no queda más que decirle que cada vez que mi nombre aparezca en la memoria, recuerde lo bonito, lo especial y lo grandioso, que disfrute de esos recuerdos, porque, algún día, dirá mi nombre y verá que los colores no serán igual que antes...

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