Moralidad social.






¿Por qué nos complicamos demasiado?





Mi ex mejor amiga y yo, siempre solíamos comentarnos hasta el más mínimo detalle de nuestras vidas, típico en las mujeres. Ella me comentaba todos los detalles, casi todos, por supuesto que siempre se guardaba algunos detalles, como todos. Lo que más me impresiona ahora que la recuerdo, es la simpleza con la que comentaba esas cosas, la tranquilidad y la serenidad, la no culpabilidad y el no conflicto moral, y he de hacer constar que no estoy afirmando que sea mala persona o que no tenga moral, no. A lo que me refiero es que esa cualidad que parecía que no sentía ansiedad por ese tipo de acciones, me hace ver que existen personas que nos complicamos quizás demasiado.

¿A qué me refiero? Pues me refiero a que existen situaciones que serían más fáciles de sobrellevar si los conflictos morales no se produjeran. ¿Qué es la moral, en todo caso? Según la RAE, la moral es "perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia." La bondad o malicia, desde el inicio, la definición permite entrever que existe un conflicto, una contraposición. Como cierto personaje importante en mi vida en este momento me dijo una vez, y retomo sus palabras literales: "Yo no me comporto mal, siempre me comporto bien. Todo depende de cuál es mi concepto de lo bueno y lo malo, y lo que los demás tengan como concepto". Y tiene razón.

Si bien los conceptos de bueno y malo representan juicios de valor, en común se tiene un concepto de bien y mal, aquí y en la China, existe una expresión mínima común de bien y mal, todos y cada uno compartimos ese hilo conductor, eso que compartimos en común es casi homogéneo. Pero al existir la cantidad de personas que compartimos el mismo planeta, las culturas, las creencias, e incluso las religiones, esos conceptos sociales de bueno o malo se diluyen en cada uno de nosotros/as. Y es allí donde se presentan las complicaciones. Se crea un conflicto entre nuestra percepción y la que el mundo comparte de la moralidad.

Cada uno de nosotros posee diferentes límites, cada uno de nosostros ha construido su concepto según esas delimitaciones, unos más acercados al concepto social, otros un poco más alejado de lo que se consideraría ese concepto aceptado. La bondad o malicia, otros dos conceptos que son estructuras sociales impuestas según la sociedad, ¿quién ha decidido qué es la malicia? ¿Quién tiene la capacidad de juzgar según dos límites nominales (bondad y malicia) qué ha de ser considerar las acciones de los demás como buenas o malas? ¿Quién es la encarnacion de la moral que juzgará las decisiones y acciones de los demás habitantes del planeta Tierra?

¿Cuál es el punto al que quiero llegar? Al hecho de que al existir este código social de la decencia y la moral ante 6 mil millones de concepciones diferentes, se produce el conflicto moral ante una situación. Y este conflicto moral complica de sobremanera las decisiones y el actuar de las personas. Al final, ¿por qué debe importar lo que las demás personas piensen de nuestro actuar? ¿ por qué su juicio de valor debe influir en la acción que se cometerá? ¿por qué nuestro concepto personal de bueno o malo debe ser supeditado a la estructura social?

¿Quién construyó esos conceptos? ¿Quién decidió qué es lo decente, lo que está acorde a la moral? ¿Por qué ha de importar más ese concepto que mi poder de decisión sobre lo que se quiere hacer? ¿Quién será al final, la persona que disfrutará del resultado a obtener de la acción o que la padecerá, en su defecto? ¿Importará entonces el juicio de valor que la sociedad dictamine sobre mi acción? ¿Realmente el concepto social es lo suficientemente relevante y acertado para que someta el poder de decisión personal si al final el resultado también es personal?

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Mi ex mejor amiga me comentaba todos sus deslices, me comentaba las veces que había decidido romper el código social de la moral. Ella tomó el riesgo de ir en contra del juicio de la sociedad e impuso el propio. Nunca juzgué sus acciones, aunque bien muchos las tildarían de no decentes e inmorales, y aunque otros pocos pensarían que no ha roto ningún precepto social, la gran mayoría condenaría sus accciones como indecentes. ¿Por qué las juzgarían como indecentes? ¿quién decide qué es decente y qué no? Mientras me comentaba los detalles, ella irradiaba ese sentimiento de satisfacción personal, ese aire de no culpabilidad, esa imagen de la no existencia de conflicto moral, ese sentir de: “lo hice ¿y?”.

Cuántos de nosotros no hemos deseado alguna vez el utilizar esa frase, cuántos de nosotros no hemos pensado en utilizar dicha frase, en sentir el “lo hice ¿y?”. Ese pensar, el decidir, con ese convencimiento propio de actuar a partir de nuestros límites de lo bueno y lo malo, haría que las cosas fuesen menos complicadas, ¿por qué? simplemente por que al dejar de preocuparse por lo que las demás personas pueden decir de tus acciones, entonces podríamos concentrarnos y enfocarnos en actuar y sobre todo, en vivir la acción a plenitud.

El concepto social de la moral y decencia constituye un delimitador que busca reducir las acciones de los individuos a la consecución de preceptos aceptados como correctos, pero reitero la pregunta: ¿quién decidió que es lo aceptable y bueno? ¿en qué se basó para delimitar y decidir que eso es lo correcto? Una vez que logramos deducir que el código social no es necesariamente lo correcto, entonces entendemos que realmente existe el libre albedrío y que junto con éste, el abanico de posibilidades se extiende ante nuestra mirada.

Ahora bien, con este discurso no pretendo crear una excusa a las acciones de todas las personas, al final no estoy afirmando que el concepto social es errado, de hecho, el concepto social algo de verdad tiene inmerso dentro de sí, la esencia común de ese concepto social es una verdad ineludible. Esa verdad, discutida en todas las religiones, en todas las culturas y por cada uno de nosotros es que nuestras acciones son buenas si no dañamos a terceros con ellas.Punto. Si se decide actuar, y si despues de actuar no hemos perjudicado a terceros, entonces tu accion no es mala. Así de sencillo. Así de sencillo debería ser. Si se ha decidido cometer una acción, en quien repercutirá esa acción será en nosotros, y nosostros aceptamos desde el momento en que decidimos, las consecuencias que conlleva cada una de nuestras acciones.

Si bien el concepto moral no está equivocado, tampoco significa que es irrefutable o que es indiscutible, la verdad siempre tiene dos caras. Pero ¿por qué el código moral impuesto por la sociedad debe pesar tanto en nosotros como para que nos limite el actuar? De hecho, cada quien en su mundo y con sus problemas, ¿por qué acarrearnos más complicaciones solamente conseguir enmarcarnos dentro del código social?

Cuántos de nosotros no hemos deseado tener la suficiencia y la plena confianza en nosotros mismos, en poseer el valor y la capacidad de defender nuestro propio parecer ante situaciones que nos presentan conflicto moral. Cuántos no nos hemos permitido sentir: “lo hice ¿y?

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Mi ex mejor amiga también me comentaba sus temores, pero nunca dejo entrever ni un asomo de arrepentimiento o de culpabilidad, nunca escuché de su boca “no lo hubiera hecho” o “no sé que dirán de mí”. Jamás. Ella siempre se mostró segura de sus acciones y siempre defedió su libertad, ella si logró liberarse del concepto social. Ella no es mala persona. Ella sencillamente decidió actuar y vivir bajo su propia libertad.

Cuando se produce el conflicto moral, la mayoría de nosotros nos supeditamos a la moral social, romper esos códigos no es bueno. Pero, ¿cuántas veces nos hemos enfrentado a la pregunta “¿que pasaría si?”? ¿Que pasaría si lo hago? ¿Valdría la pena romper la moral? Y al surgir estas preguntas, al surgir la curiosidad propia del ser humano, muchas veces el conflicto moral se reduce a una discusión psicológica entre la conciencia y la inconciencia. Una discusión que no pasa de ser eso, una discusión, por que usualmente no se contempla dentro de ella la posibilidad de formular una decisión.

¿Qué pasaría si hubiese sido lo suficientemente valiente para ...? Se ha de considerar como la peor situación el vivir siempre en este tipo de pregunta, como dicen por ahí “ el que no busca, no encuentra”. ¿Cómo saber si actuaré bien o mal? Si la conciencia te permite dormir tranquilo/a, si no dañas a terceros con tu decisión, entonces, arriésgate. Arriésgate a romper la moral social.

Las decisiones que tomemos no deberían estar supeditadas a lo que la sociedad como institución ha construido como lo bueno o malo. Nuestras decisiones deberían ser eso: nuestras decisiones, bajo nuestras reglas, bajo nuestro riesgo. Al fin y al cabo, así como seremos responsables de las consecuencias negativas que podría atraernos, también nosotros obtendremos los beneficios de haber actuado.

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Mi ex mejor amiga siempre me comentaba sus deslices, siempre me comentaba los detalles. Mi ex mejor amiga nunca dejó de vivir por los conflictos morales. Ahora que lo pienso, en este momento envidio esa cualidad. Envidio la confianza en sí misma que tenía para vencer cada vez los conflictos morales. Ella no dejó de vivir ni un segundo por culpa de la moralidad impuesta.

Si se pudiera hacer un recuento de las situaciones que generan conflictos morales, prácticamente la mayoría de nosotros ha perdido la oportunidad de exeprimentar, de ganar, de perder. Hemos perdido la oportunidad de experimentar los momentos por los cuales suspiramos muchas veces, le pedimos a la vida que nos agregue emociones, pasión, y en el momento en el que nos es concedida nuestra petición, renegamos de ella y aludimos a la moralidad para no decidir. Es más fácil esconderse bajo las faldas largas de la decencia, que afrontar la malicia.

No pretendo que este escrito se convierta en un discurso revolucionario, ni tampoco estoy atentando contra la moralidad,no. Este discurso pretende ser un ejercicio de interiorización del sentimiento de no culpabilidad. No culpabilidad de expresarse, de sentir, de pensar, de actuar, de decidir. No culpabilidad de actuar sin dañar a terceros. No culpabilidad de romper el código social.

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